Este viernes una menor de edad de 16 años fue condenada a cadena perpetua por una corte de Leeds, Reino Unido, por haber cometido el asesinato de Katie Rough, una niña de 6 años, en un parque de York en 2016. Es la máxima pena que un menor puede recibir en dicho país.

Un tribunal británico la condenó por homicidio imprudente a estar bajo vigilancia de por vida, pese a que la sentencia dicta que deberá permanecer bajo arresto por mínimo cinco años.

El magistrado del caso señaló que se trata de un juicio “verdaderamente excepcional”. Durante el juicio, la adolescente admitió haberla matado.

“He llegado a la conclusión de que es necesario imponer una sentencia de detención de por vida”, declararon autoridades.

La menor asesinó a Katie Rough después de asfixiarla y provocarle heridas en el cuello y pecho con un objeto punzocortante. La niña fue encontrada con heridas de gravedad y fue trasladada de inmediato a un hospital, donde falleció por las lesiones.

“Todavía no comprendemos completamente sus razones para matar (a Katie). Mi punto de vista es que ella debería ser considerada como un peligro y que podría causar daños graves a otras personas”, detalló en su informe el psiquiatra Barry Chipchase, quien también determinó que la culpable será tratada psicológicamente.

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