De acuerdo con expertos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el fecalismo es un gran problema de salud en la Ciudad de México, en donde se estima que al año hay media tonelada de emisiones de residuos fecales, un factor potencial de adquirir alguna enfermedad relacionada.

“Es tanta la materia fecal expuesta al medio ambiente, que al deshidratarse se convierte en polvo que es arrastrado por el viento; así se convierte en causa de varias enfermedades”, señaló Irma Aburto López, especialista en salud pública de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La serie de enfermedades que pueden ser transmitidas de animales a humanos que son clasificadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), indican que 53 de 174 padecimientos son transmitidos por perros, entre ellas la leptospirosis, la sarna, la rabia y la teniasis, enfermedad parasitaria en los intestinos.

Por otro lado, Aburto López aseveró que no sólo los canes y caninos son los únicos responsables de generar este tipo de desechos.

“Una parte considerable son heces de humanos. Hay mucha gente que no está habituada a vivir en las ciudades y cuando llegan a ellas siguen con la costumbre de defecar al aire libre… Por ejemplo, si un niño tiene ganas de ir al baño, la mamá lo pone entre los carros para que defeque, ¡así de simple!”, lamentó Aburto que este problema es también una cuestión de falta de civilidad y malas costumbres.

La académica recalcó que si no hubiera luz eléctrica en la ciudad, y si las heces fueran luminosas, podríamos alumbrarnos con ellas por las noches.

Además, explicó que la mejor forma de evitar esto es ser responsables y recoger los desechos de nuestras mascotas, y en el caso de las personas, cambiar de hábitos y utilizar el sanitario.

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