Los médicos afirman que aguantar las ganas de estornudar puede ser muy peligroso en algunos casos; un hombre en Inglaterra que se desgarró la parte trasera de la garganta por contener un fuerte estornudo se ha convertido en un claro ejemplo.

En un caso publicado en BMJ Case Reports el lunes pasado, médicos de la ciudad de Leicester contaron que al principio estaban algo confundidos cuando el paciente se quejaba de no poder tragar y tener una “sensación de taponazo” en su cuello, que además traía inflamado.

Pero las dudas se disiparon después que el hombre les comentó que sus síntomas iniciaron después de aguantarse un fuerte estornudo, apretándose la nariz y cerrando la boca. La acción le costó una semana de hospitalización.

Entre tanto, otro médico calificó el episodio como algo “extremadamente raro” y dijo que las lesiones del hombre comúnmente están más asociadas con golpes.

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